La primera vez que te metes de lleno en el caos de tus creencias esenciales desde las profundidades de tu ser, o bien caes de rodillas ante tal agónico reconocimiento, o bien ríes con incredulidad absoluta.

La verdad es que el crecimiento personal no es siempre un “sentirse bien” o un viaje de limpieza y sanación. Todos queremos llegar rápidamente al destino del amor propio. Todos queremos relajarnos en el santuario de la calidez y la curación que viene con el desarrollo de la paz interior. De hecho, a menudo creemos que finalmente hemos llegado al final de nuestro viaje de sanación, cuando en realidad tenemos mucho más trabajo interno por hacer.

Si has leído hasta este punto, estoy casi segura que estás teniendo algunas dudas en tu vida. Puede que estés experimentando confusión o decepción acerca de tu viaje, así como una gran cantidad de reveses inesperados en este momento. Si es así, puedo empatizar contigo porque he experimentado esta sensación de desorientación, desilusión y frustración también muchas veces en mi vida.

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Tus creencias esenciales son sorprendentes

Justo cuando piensas que tienes una buena idea de quién eres…alguna putada otra miserable cosa se deja caer.

¿Te ha ocurrido esto alguna vez antes? A la mayoría de nosotras nos ocurre en algún punto de nuestras vidas, y creo que esto es por la manera en la que nos acercamos a esa sanación en primer lugar.

He cometido algún que otro error a lo largo de mi camino. Me he acercado a mi sanación desde el exterior. He cambiado mi dieta, mis rutinas diarias, malos hábitos, y he cambiado lo que viene a ser todo que pudiese encontrar perjudicial para mi salud en el mundo exterior. Es bastante agradable coger un mal hábito una vez entras en el maravilloso viaje del amor propio y remplazarlo por mejores alternativas. Es como el juego del “quita y pon”, pero con tu vida. Y no me malinterpretes, es beneficioso.

Pero la realidad es que es el camino fácil. Empezar tu viaje desde el exterior es útil, pero al final acaba por hacerte creer que eres una persona con una verdadera autoestima formada; que tu viaje al amor propio ha terminado.

Arreglar tu vida solo desde el exterior es un camino limitado. Porque después de que cuides de tu cuerpo, de tu piel, de tu dieta, de tu entorno y de todo lo que tiene un impacto en tu mundo exterior… ¿entonces qué? Pronto verás que sigues sintiéndote mal, que sigues torturándote con culpa, vergüenza, autocompasión y comportamientos autodestructivos. Y te sentirás de nuevo en la casilla de salida.

Pero la buena noticia es que hay esperanza, y esta esperanza se basa en coger un camino totalmente diferente: el camino que empiece primero dentro de ti. Este es el camino difícil, pero es el más gratificante porque te ayuda a ponerle un punto y final a tu sufrimiento autoimpuesto. Para empezar este camino debes estar dispuesta a aguantar ciertas dosis de incomodidad. Debes estar dispuesta a buscar la verdad a toda costa. Solo entonces serás capaz de descubrir las profundidades de tus creencias esenciales dentro de ti que son la raíz principal de tu dolor.

Y déjame decirte que… ¡te vas a sorprender con lo que descubras!

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Ejemplos de creencias esenciales a buscar

Una creencia esencial no es un jardín con diversas creencias que aparecen espontáneamente- es la madre de todas las creencias, es el gran kahuna del sufrimiento, el rey o reina de tu propio infierno personal.

Con frecuencia estamos totalmente ignorantes sobre cuáles son nuestras creencias esenciales (incluso si creemos que estamos siendo conscientes de ellas) y es bastante común no creer en su existencia. Como ya comenté al principio, descubrir tus creencias esenciales puede hacerte caer de rodillas o que pasases de ellas con absoluta incredulidad.

Pero la verdad es que todas tenemos creencias esenciales y somos manipuladas por ellas. “Pero soy una persona espiritual, le he dedicado muchos años al desarrollo personal” Puede que sí. Pero si sigues sufriendo, posiblemente es porque aún no has hecho el trabajo sucio de ahondar en tu mente primero.

Yo misma usé esa justificación para evitar el hecho de que tenía (y sigo teniendo) alguna creencia esencial real y dañina. Con el tiempo he aprendido el camino difícil. Gracias al constante resurgimiento de estas creencias, he descubierto que tengo dos creencias esenciales:

  1. Estoy sola
  2. Estoy desamparada

Y descubrir esto fue demoledor, pero innegable y trágicamente cierto.

Aquí os dejo algunos ejemplos comunes de creencias esenciales que se esconden en nuestro interior:

  • Soy imperfecta
  • No soy digna de ser amada
  • Soy mala
  • Soy estúpida
  • Soy una inútil
  • Soy una perdedora
  • No merezco cosas buenas
  • Soy un fracaso
  • Soy débil
  • No soy suficiente
  • No importo
  • Soy aburrida
  • Soy una loca e inestable
  • No tengo remedio
  • Siempre hago daño a los demás
  • Siempre me daño a mi misma
  • No tengo esperanza
  • No soy deseada
  • Soy invisible
  • Soy un error
  • Estoy desamparada
  • Soy fea
  • Soy una vergüenza
  • No soy interesante
  • Moriré sola…

Esta lista solo muestra las posibles creencias esenciales que podrían existir dentro de ti. Recuerda que generalmente solemos tener más de una creencia esencial trabajando entre bastidores.

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Descubriendo nuestras creencias esenciales

En el próximo artículo hablaré de cómo remplazar tus creencias esenciales por creencias que sostengan y promuevan tu bienestar.

Antes de hacer esto sin embargo, es importante que descubras tantas creencias esenciales que tengas como sea posible. Aquí te dejo algunas pautas a recordar cuando empieces tu nuevo viaje:

  • Las creencias esenciales siempre deben poder empezar con “Yo…”
  • Apoyar las creencias (que se sustentan en tus creencias esenciales) suena algo así:

“Ella nunca se preocupó de mi” (No soy digna de amor)

“Siempre está alardeando, no le aguanto” (No soy importante)

“Siempre están jodiéndolo todo” (Estoy desamparada)

“Siento que siempre esté cometiendo errores, soy muy torpe” (Soy un fracaso)

  • Guarda un diario o busca una manera de dejar reflejados tus pensamientos que tienes sobre ti y los demás durante tu día. Al lado de cada pensamiento pregúntate “¿por qué?” u otras preguntas como “¿por qué es esto tan malo/por qué es esto tan importante?”

Sigue haciéndote preguntas hasta que llegues al centro de la respuesta.

Por ejemplo: “odio cuando mi amigo no para de interrumpirme”

¿Por qué es tan malo eso? Porque quiero ser escuchado.

¿Por qué? Porque quiero ser atendido

¿Por qué? Porque si no me siento solo e inútil

Desde este punto podemos afirmar que la creencia esencial podría ser “soy inútil” y/o “estoy solo”

  • Sé brutalmente honesta (duele, pero es necesario)
  • Cada vez que sientas un flujo de emociones, ¡presta atención!
  • Antes de irte a dormir, ten en cuenta en qué están insistiendo tus pensamientos.

Según vayas caminando por este difícil, pero profundamente enriquecedor camino de descubrir tus creencias esenciales, recuerda que algunas son más persistentes que otras. Es común en algunas creencias esenciales fluctuar con tus emociones- empieza a buscar estas- pero también busca esas que emergen incluso cuando no te sientas emocional (estas son más profundas, creencias esenciales más serias)